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¿Y las tablas de multiplicar?

Creo que el mito de memorizar las tablas de multiplicar y la preocupación que esto nos crea, se merecen una entrada, o dos o tres o cuatro…

Desde que trabajo con adultos, especialmente con los profesores, siempre, siempre, siempre sale esta pregunta de cómo se aprenden las tablas de multiplicar.

Es dificil hacer entender en que los niños tienen otras relaciones con los números, que experimentan de muchas maneras diferentes, que poco a poco se integran relaciones, y se aprenden (sobre todo comprenden y automatizan) las talbas de multiplicar. ¡Creo que como adultos tendríamos que pasar por este proceso para poder darnos cuenta de esto!

En Montessori hay muchos materiales para trabajar la multiplicación, pero no voy a entrar a presentar todos estos… voy a describir dos situaciones que he vivido:

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Cómo comenzar una experiencia Montessori con 70 niñ@s II

Han pasado dos meses desde que comenzamos ¡Y han pasado tantas cosas!

Como os conté en Cómo comenzar una experiencia Montessori hicimos dos días de primera ronda donde presentamos el espacio y sus normas a todos los niños, organizando turnos, lo cual duró unas dos semanas.

Una vez pasado este tiempo, comienza el ritmo habitual, teniendo en cuenta que no cada día vienen los mismos niños, es decir que no hay grupos (aunque esto facilitaría mucho el día a día tanto de niños como guías).

Las niñas y niños van entrando uno a uno y deciden qué quieren hacer. Lo más habitual es que los primeros días vayan a materiales más conocidos como manualidades y juegos de mesa:

Pero sin duda hay otra actividades estrella, como usar la máquina de escribir y como dicen ellos ” cocinar”, que es ir a la zona de vida práctica donde se pueden preparar un zumo, untar una tostada, y cortar una manzana. Son momentos que disfrutan, tanto en la activadad como en la recogida. Incluso desde que se lo presentamos a una niña, no paran de pedir la actividad de limpiar cristales, para lo que llevan el cubo con todo lo necesario al espejo, se ponen el delantal y a limpiar.

Pero siempre hay alguno que da vueltas por el ambiente observando qué hay por ahí… y cómo no el gabinete de perlas y el gabinete de geometría son super llamativos, así que de esta manera se sientan en “la silla de pedir ayuda” y piden que les presentemos los materiales. Se despliegan las cadenas, se cuentan ¡Y hasta podemos hacer números cuadrados y cúbicos!

Y cómo no ¡Las fracciones atraen a cualquiera!

No conocesmo todavía mucho a los niños, ni sus intereses, ni su estado de desarrollo, pero ellos son los que nos van dando pistas; hay quien nos cuenta que le interesa el universo y los planetas, quien nos pregunta por los números ( al que le sacamo el material de perlas doradas y concreto) o que nos dice que le encantan los experimentos.

 

Hay niños que tienen las ideas claras, como un niño de 5 años, que al ver el esqueleto se coge un papel y un lapiz, acerca una mesa y dice que ” quiero estudiar el esqueleto”. Después de hablar un rato sobre él, con la ayuda de una niña lo dibujan, y cómo quieren escribir, se ayudan del alfabeto bicolor para escribir esqueleto en euskera.

La actividad trae más actividad; los niños se inspiran de otros niños o de cosas que traen de casa… aunque nosotras también llevamos propuestas. Como el pez que convive con nosotras en el espacio. Esto nos ha llevado a observar el pez, descubrir su anatomía externa, alimentarlo y cuidarlo, dibujar todo… incluso ante la pregunta de si será chico o chica, traer un pez muerto y analizar su anatomía interna con todos sus sistemas ( respiratorio, digestivo, reproductor, nervioso, etc)

Mucha, mucha actividad… tanta que es dificil ponerle palabras…

Pero lo más bonito pasa a través de todo esto… se ven niños disfrutando de lo que hacen, plenos en su actividad, concentrados… se empiezan a ver nuevas relaciones entre ellos, y cada vez relaciones de más respeto, porque lo importante es estar bien..

Y con nosotras se siente, se vive una relación de respeto también; niños que se sientan en la silla para pedirnos ayuda, que si les pedimos que hagan o recojan algo lo hacen a gusto, que acojen las propuestas con los brazos abiertos, etc…

Y cierro con una anécdota que nos llegó al corazón. Un familiar de un niño nos pide entrar ” Me han contado que los niños están muy tranquilos ahí y quiero ver si es verdad”. Entra observa y nos dice: ” No me lo puedo creer. Tenéis el cielo ganado. Fuera esperando a entrar están todos alborotados y en cuanto os ven se ponen en fila y se tranquilizan ¿Cómo lo hacéis?”
Nos reimos… nosotras no hacemos nada…pero una frase de María Montessori resume muy bien, lo que ha pasado en menos de un mes con estos niños..
“Si el niño se acostumbra a trabajar según su orden interior (en el pensamiento montessoriano la disciplina interior), enseguida accede al orden exterior, a la calma, a la autodisicplina”

Si queréis seguir el día a día en facebook voy contándolo

 

Cómo comenzar una experiencia Montessori con 70 niñ@s I

¡Parece imposible! 70 niñas y niños de 5 a 10 años, sin experiencia Montessori, en un aula Montessori

¿Cómo se hace?¿Cómo se comienza?

Esta es una de las grandes preguntas que todas nos hemos hecho. Cuando ves un ambiente Montessori que funciona, siempre viene esto a la cabeza; ahora los niños están trabajando concentrados, disfrutando, son autónomos, se respetan y disfrutan, pero ¿Cómo fue el comienzo? o como dicen muchas maestras, esto se puede hacer en una escuela Montessori, pero en la escuela pública con 25 ¿Cómo se hace?

Pues como nos gustan los retos, nos hemos planteado un gran reto, crear una ludoteca Montessori  por las tardes en la que se han inscrito 70 niños y niñas que obviamente nunca han estado en un ambiente Montessori.

Verdaderamente, os voy a confesar que siempre me ha parecido un gran reto, pero un reto posible, y un ejemplo para muchas iniciativas que quieren comenzar, y por eso me propongo narraros a medida que avanzamos esta experiencia, para demostrar que aunque con dificultades se puede.

  • Esta experiencia no comienza el día 1 que se abre la ludoteca, sino mucho antes, cuando diseñamos el espacio . El espacio como dice María Montessori debe tener todo lo necesario para nada imprescindible, ser ordenado, bello y que cada elemento tenga un propósito. Así cuando nos pusimos a diseñar, decidimos que debía mantener las áreas que ya tenían la ludoteca, que funcionaban bien, y que los niños y niñas necesitan por haber estado en la escuela: manualidades, biblioteca,  juegos de mesa y una sala de psicomotricidad contigua. Y decidimos incluir áreas Montessori, zona de  comida y vida práctica, Matemáticas, Lengua y educación cósmica con una zona de experimentos. Del diseño de espacio se puede hablar largo y tendido, aquí algunas claves.
  • Cada espacio tiene sus normas de uso y éstas hay que reflexionarlas y tenerlas muy claras antes de comenzar; ¿cuántos pueden comer en la mesa de la merienda?¿Qué tienen que hacer cuando terminan?¿Qué hacen si se les cae o ensucian algo y dónde está lo que necesitan?¿Cómo piden ayuda?¿Pueden coger cualquier material o nos lo piden antes? Esta es la verdadera clave para que los niños puedan disfrutar del espacio de manera autónoma, todo lo que María Montessori llama Gracia y Cortesía.  Y una vez que se tenga claro , hay que contárselo a los niños.
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Sillas para pedir ayuda y zona de papelería

  • Diseño del primer día con nuestras circunstancias concretas: teniendo en cuenta que a la ludoteca los niños y niñas deciden cuándo quieren venir ( nunca todos a la vez), pero sabiendo que es importante que conozcan el espacio, decidimos hacer dos rondas de presentación del espacio con 17 niñas y niños en cada turno. Y cómo veíamos que era mucho para un solo día decidimos el primer día presentarles varias zonas y su funcionamiento: merienda y vida práctica ( de 3 en 3), la zona de manualidades y mezclas, la biblioteca, juegos y matemáticas si nos lo piden. Además de cómo pedirnos ayuda y la señal para llamar la atención de todos. El resto del primer día, pensamos que es que lo disfruten.
  • Y ahora sí: el primer día. Entran en dos grupos de  8 niños y niñas, nos sentamos en la alfombra y nos presentamos. Suena la campana que nos pide atención y dice que vamos a dar una vuelta por el espacio conociéndolo: la zona de merienda y vida práctica, la zona de mezclas, manualidades, la silla para pedirnos ayuda, la máquina de escribir, la biblioteca y cómo guardar todos los libros, y cualquier cosa de matemáticas que nos la pidan. Una vez que hemos hecho esto, cada uno decide qué hacer y es precioso ver como varios niños de 5 años van a preparase alimentos y fregar sus platos, otros se van a manualidades y juegos, cómo se sientan en la silla cada vez que nos necesitan y algunos piden materiales de matemáticas como fracciones, cadenas, etc. 

En un par de horas, hay niños y niñas tranquilos, en un ambiente bastante relajado, concentrados en sus actividades en las que disfrutan… ¡Verdaderamente parece magia cómo un ambiente así conecta con los niños! y cómo cuando vienen a buscarles no se quieren ir.

Hemos terminado la primera ronda con los 70, en general con muy buen sabor de boca (mejor de lo esperado), pero sabemos que cada día es un reto, pero que pondremos lo mejor de nosotras para que estos niños puedan disfrutar de este espacio.

Y que intentaré narraros todo este proceso, con sus dificultades incluidas.

Porque es posible, y porque los niños se lo merecen.