Escuelas indígenas

Otra educación; mejor y posible. Educación zapatista

San Cristóbal de las Casas, Chiapas. ¿Cómo me voy a ir de México sin regresar a ese maravilloso lugar, donde la mezcla está en cada esquina y todo es posible? ¡No! ¡Para allá que me voy! Aunque apenas me queden dos semanas.

Aquí está la realidad zapatista que ha traído a gente de muchos rincones del mundo; esa realidad zapatista que nos ha demostrado que la autonomía es posible a muchos niveles.

¿ Y cómo será la educación a los 20 años del levantamiento? No llego a las comunidades zapatistas, pero conozco a mucha gente que me lo comparte. Y quien mejor para explicar  su propia realidad que ellos mismos. Ahí va un artículo:

Sin aceptar dinero ni maestros del gobierno, las comunidades indígenas han construido más escuelas y educado a más niños que nunca antes • Los zapatistas muestran al país y al mundo su sistema de escuelas autónomas por Amber HowardCuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) empezó la fase pública de su lucha en la víspera de año nuevo de 1993-94, enarboló 11 demandas, una de las cuales era “educación” (las otras eran: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, independencia, libertad, democracia, justicia y paz). Trece años después, habían visto esa demanda cumplida como nunca antes en los altos y las selvas de Chiapas. Pero no fue el gobierno mexicano ni institución alguna los proveedores. Lo hicieron por su propia cuenta.

Antes de la rebelión en estas tierras rurales de México las escuelas, que eran de las más pobres, se encontraban muy alejadas y eran muy pocas, pero ahora las comunidades zapatistas han creado nuevas escuelas, entrenado maestros de sus propias filas y ampliado el alcance del tipo de educación que reciben sus hijos. Y lo hicieron sin aceptar ni un peso del gobierno.

El 31 de diciembre de 2006, miles de zapatistas y visitantes de todo México y el mundo se encontraron en la montaña, en el poblado de Oventic, para la Reunión de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, que tuvo una sesión entera dedicada a “La Otra Educación”, en la que autoridades civiles de diversos puntos del territorio zapatista explicaron lo que han hecho y lo que esperan hacer en el futuro.

La idea central detrás de la creación de la Otra Educación es enseñar a los jóvenes la historia, el lenguaje y la cultura del pueblo, así como prepararlos para proveer a su comunidad, algo que el gobierno nunca logro hacer. Los representantes Lucio y Magdalena hablaron del Caracol II (“caracol” es el término utilizado para describir los cinco centros de buen gobierno de los poblados zapatistas), con sede en Oventic. Explicaron: “Debido a la pobre calidad de la educación del gobierno, hemos empezado a crear nuestra propia educación. El modelo educativo del gobierno servía solo para destruir a la madre tierra y a toda la humanidad, para desarrollar estudios que favorecían los intereses de los poderosos.”

Ellos quieren un modelo educativo que mantenga a sus jóvenes cerca de sus comunidades y que sean productivos para el bien común. “El gobierno no nos dio nuestras escuelas, nosotros mismos tuvimos que construirlas, desde 1998. Estas escuelas no son reconocidas por el gobierno. Son para nuestra gente aquí en la selva. Nos ha costado mucho, pero están creciendo”, dice Gustavo, del Caracol III, con sede en La Garrucha.

Saul, un educador zapatista, describe cómo después de 1994 los maestros del gobierno seguían tratando de venir a los territorios autónomos en rebeldía, pero ahora como espías. “Vamos a ver lo que están haciendo, esos zapatistas. ¿Que tipo de movimiento tienen allá?” Llegaban con provisiones conseguidas con el ejército, usaban los helicópteros para traer materiales escolares, etc. “Dijimos, «Ya basta. Esto no está bien»”, recuerda Saúl.

“No ha sido fácil, nosotros mismos no sabemos leer. Pero estamos mejorando y aprendiendo todo el tiempo. Ahora podemos enseñar nuestra cultura, nuestra lengua y nuestra historia.” Estos son los inicios humildes de la Otra Educación.

Aunque la creación de una educación autónoma trae sus retos, los comandantes zapatistas dicen que se forma desde abajo, por la gente de las comunidades, aprendiendo mientras avanzan. “Aprendemos mientras caminamos, codo con codo con nuestra educación”, explica Concepción del Caracol V, con sede en Roberto Barrios. “Empezamos a pensar, ¿cómo sería una educación propia?”

Uno de los aspectos más importantes de la Otra Educación es recuperar los valores culturales, las formas de hablar y entender a los demás dentro de las comunidades. Esto es algo que se perdió con la educación gubernamental y que provoca mucho entusiasmo en la gente ahora que se vuelve a hacer, especialmente mediante las lenguas Tzotzil, Tzeltal, Tojolabal y Chol, entre otras. Es esencial que las clases sean enseñadas en la lengua nativa, no solo por su importancia cultural, sino porque esta es la lengua hablada principalmente en casa y la que mejor pueden entender los niños.

Según explica Lucio, graduado local de 18 años: “Hablamos nuestro propia lengua. Estamos en resistencia. Nuestra educación nos enseña que es el neoliberalismo, que significa ser autónomo. Los maestros del gobierno faltaban frecuentemente, porque decían que no se les pagaba bien. Nos trataban de decir que solo buscáramos trabajo, que no lucháramos o resistiéramos contra el gobierno. Pero nosotros creemos que hacemos todo para todos. Tenemos que hacerlo juntos.”

Además de la importancia de aprender sobre la historia, cultura y lengua locales, los representantes del Caracol III también mencionaron la necesidad crítica de estudios ambientales y de igualdad de género en la educación. “El medio ambiente es la fuente de la vida. Debemos aprender sobre la conservación de la bio-diversidad. Creemos en una educación ambiental que promueva el cuidado de nuestra Madre Tierra de una manera reflexiva, crítica y consciente. Queremos enseñar soluciones. También queremos que nuestros niños aprendan acerca de la libertad, la dignidad y a valorar a los seres humanos, tanto hombres como mujeres.”

Las cuatro áreas de estudio principales en la Otra Educación son: • Historia: de la región local, la lucha zapatista, México y el mundo • Lenguas: lenguas locales y español • Matemáticas y, • Agro-ecología: como cuidar el medio ambiente mediante prácticas de agricultura orgánicas y el rechazo de las semillas transgénicas, entre otros métodos.

Los estudiantes también aprenden modos para proveer a sus comunidades mientras asisten a la escuela, tales como el mantenimiento de jardines, cómo producir granos, problemas con la tierra y cómo criar animales como pollos, ovejas y cerdos. De esta manera aprenden conocimiento práctico y obtienen un ingreso para apoyar a los “promotores de la educación” (así llaman los zapatistas a los maestros), que son locales, no reciben salario y hacen su trabajo por su deseo de elevar la consciencia de sus comunidades.

Los promotores son nativos de las comunidades en las que enseñan. Por tanto entienden la cultura, la lengua nativa y la historia, y pueden impartirlos a sus estudiantes, en lugar de que alguien de afuera traiga sus modos de ser y perspectivas culturales. De esta manera la comunidad puede decidir que aprenden los estudiantes.

“Antes teníamos maestros de gobierno. Vimos que no estaban enseñando lo que queríamos que aprendieran nuestros niños. No era más que otra herramienta del gobierno federal”, describe Saúl del Caracol I.

Los representantes del Caracol IV agregan: “Los maestros del gobierno no enseñaban sobre nuestra cultura y nuestra lengua. Así que nosotros como comunidad y como padres empezamos a organizarnos mediante reuniones con otros zapatistas para planear la Otra Educación. En estas reuniones acordamos sacar a nuestros niños de las escuelas del gobierno y nombrar nuestros propios promotores de la educación.”

Estos promotores son entrenados por profesionales, para luego pasar a entrenar otra generación de promotores locales de sus comunidades. Es importante notar que estos promotores están aprendiendo al mismo tiempo que sus estudiantes. No es el tipo de educación en la que el maestro lo sabe todo y los estudiantes nada. Más bien, ellos son promotores, gente dentro de la comunidad comprometida con promover diferentes tipos de trabajo y conocimiento.

Como un representante del Caracol I describe: “Hemos creado 72 nuevas escuelas autónomas y entrenado a 20 promotores educativos. Estos 20 promotores por su parte han entrenado otros 80 promotores, convirtiéndose en la primera generación de nuestra educación autónoma. Ahora estamos en la 3era generación de promotores y tenemos 147 promotores trabajando con 1,726 estudiantes.”

Dentro de las escuelas, los estudiantes no están organizados por grados, ni son evaluados por exámenes, ni se les dan calificaciones finales, la práctica típica en las escuelas del gobierno. En lugar de eso, si hay muchos promotores en una comunidad en particular, los niños son divididos por edad y nivel de conocimiento. Pero en muchos casos hay solamente un promotor por comunidad y no hay división de estudiantes, sino un solo salón multi-nivel en el que los estudiantes más viejos también le enseñan a los más jóvenes. Esto es muy diferente a las escuelas del gobierno, donde en muchas ocasiones se marginaba a los niños indígenas, se burlaban de ellos y eran castigados por hablar su lengua nativa. No había ninguna apreciación de la riqueza de las diferencias de las personas y sus diferentes formas de ser.

El concepto de trabajo colectivo es uno de los principios más importantes de la vida zapatista. Cada miembro de la comunidad hace un trabajo y los resultados son compartidos, incluyendo la siembra, el transporte, la educación, etc., describe Jesús del Caracol IV. “En lo que nosotros creemos es en el colectivismo, en apoyar nuestra comunidad como un todo. Queremos que nuestros niños sepan esto y que despierten al valor de la vida, y al lugar que ocupan en el mundo. Los niños pierden su cultura cuando van a la escuela y aprenden cosas que no van con su forma de vida.”

En contraste, con las escuelas del gobierno cada persona es motivada para salir adelante por el o ella misma, lo que usualmente quiere decir buscar trabajo muy lejos en la ciudad o con alguna empresa grande. “Nuestros niños no van a la ciudad a seguir trabajando en sus trabajos individuales, sino que empiezan a apoyar a la comunidad cuando se gradúan”, insiste un representante del Caracol IV.

Para los zapatistas, esto quiere decir que los estudiantes, cuando terminan la secundaria, se enfocan en las necesidades urgentes de la comunidad y ayudan a educar a otros. A los estudiantes se les enseña a generar productos y comida, dándoles trabajo en la siembra, las artes, la salud, lo que necesite la gente del área, y no lo que se necesitará en un remoto futuro.

Dado que la educación autónoma no es reconocida fuera del territorio rebelde, los graduados no pueden continuar sus estudios. Como recuerda Diego, un padre de familia: “Mi hijo se graduó el año pasado de la Escuela Secundaria Rebelde Autónoma Zapatista de la zona, la primera creada en territorio rebelde, en Oventic. Quería seguir estudiando, pero como no pudo, terminó trabajando en la primaria como maestro.” Uno de los sueños más grandes de la Otra Educación es tener un día bachillerato y universidad autónomos, para que los estudiantes puedan profundizar su educación.

Aunque las comunidades han continuado proveyendo la Otra Educación a sus niños con pasión, no han faltado las luchas. Muchos adultos no saben leer ni escribir. Por esta razón es difícil encontrar promotores de las mismas comunidades. También en muchas ocasiones los promotores no pueden seguir enseñando o entrenando a otros. Debido a la necesidad de ver por sus familias, comprar ropa o comida, pocos completan el entrenamiento, dejando a muchos sin educación consistente.

Otra dificultad es la falta de recursos. Una vez que se decidió construir todo desde abajo, sin ayuda del gobierno, ha sido una lucha frecuente juntar los materiales necesarios para construir escuelas y proveer a los estudiantes. “Tenemos mucho que queremos construir, pero no podemos por falta de recursos.” Pero vale la pena con tal de tener la libertad de una educación autónoma, dicen representantes del Caracol IV. “Podemos dar clases a nuestros niños en una casa o debajo de un árbol, no importa. No necesitamos más dinero del mal gobierno. Nosotros vemos como ayudar a nuestros promotores y así ayudar a toda la gente de la comunidad.”

Patricia del Caracol III habló de como todo es construido por la gente, inclusive escuelas con techos de paja y lámina. El compromiso de la comunidad es en realidad la base de la Otra Educación. Los padres mandan raciones de frijol, maíz y leña con sus niños para que puedan tener la comida que necesitan mientras están en la escuela. Muchos grupos internacionales han apoyado al movimiento zapatista dándoles alguna fuente de ingresos para crear más escuelas, incluyendo grupos de Noruega, Suiza, Dinamarca, Grecia y los Estados Unidos, entre otros.

La Otra Educación está basada en la construcción de un nuevo mundo, que valore el ser y no el tener. Los zapatistas creen en ser realistas: averiguar lo que la comunidad realmente necesita para su propia liberación, educando a los estudiantes sobre este descubrimiento.

A pesar de todas las carestías y retos, como la Comandante Concepción del Caracol IV resume: “La educación aquí es la nuestra. Como zapatistas, empezamos a organizarnos aquí en nuestro territorio y nos ha causado problemas. Pero es que no es lo mismo, la educación que da el gobierno, y nos empezamos a dar cuenta de esto. Nos obligaban a aprender lo que se les daba la gana, y nosotros empezamos a resistir. LA educación que le estaban dando a nuestros niños no era buena. Teníamos que hacer el cambio, crear la Otra Educación.”

El diálogo con representantes de los diferentes caracoles fue uno de las primeras muestras públicas, para muchos, del mundo autónomo y rebelde de las comunidades zapatistas. Con una audiencia tan nutrida de gente de todo el mundo que no cabía en la escuela, la reunión se tuvo que mover afuera para que hubiera más espacio. Fue una oportunidad el ver la mezcla de los enmascarados locales con complicados bordados y los estudiantes, maestros y demás que venían de todas partes del mundo, todos juntos para ser testigos de la presentación de una alternativa al sistema gubernamental capitalista, a lo que puede lograrse cuando la gente de abajo se une para proveer a su propia comunidad.

Mucha gente, incluyendo a Beatriz Gutiérrez, una maestra indígena de Oaxaca, estaban ansiosos por ver estas presentaciones en el siguiente nivel. “Quiero ver más allá de las palabras y ver como es en realidad en el salón de clase.” Sugirió tener una reunión específicamente educativa, en la que los maestros se junten con un grupo de 15 estudiantes, y muestren sus formas de trabajar en sus salones de clase, para crear otra forma de entrenamiento. Otros propusieron reuniones en grupos más pequeños para aprender de las variadas experiencias de todos los participantes.

No obstante, como Gustavo, un zapatista local, lo puso: “No hay ningún estándar, ningún libro que pueda ser escrito sobre la manera correcta de enseñar en todo el mundo. Cada comunidad es diferente. Nosotros seguiremos aprendiendo, para compartir nuestro modo con los que vengan a escuchar.”

Y otro artículo interesante:

http://otra-educacion.blogspot.com.es/2014/06/maestros-indigenas-en-busca-de.html

 

Las tradiciones o entrevista a un zoque

Desde que llegué a México y especialmente en las zonas donde hay más indígenas, me viene a la cabeza cómo la educación no está hecha desde sus necesidades ni respeta su cultura, como cuento de lo que ví en Cuetzalan.  Es una educación en español o “castilla”, con contenidos que no tienen nada que ver con su cultura y basada en un sistema individualista y capitalista. Como consecuencia muchos de los niños al hacerse mayores no quieren saber nada de su cultura, e incluso reniegan de los indígenas.

Y esto me hace cuestionarme; pero ¿Cual sería una educación que respete a los pueblos indígenas?¿Sería una educación solo basada en su cultura y tradiciones?¿ Incluiría algo de ciencia o del mundo exterior? … y otro montón de preguntas inundan mi cabeza.

Y estas preguntas no son exclusivas de México o de los pueblos indígenas, creo que en cualquier lugar del mundo podemos preguntarnos, en la educación ¿ Hasta qué punto son importantes las tradiciones?¿Y qué tradiciones?etc.

Así que, con todas estas preguntas en la cabeza, en la primera ocasión que tengo las lanzo. Conozco a un indígena zoque de la selva de Oaxaca, que salió de su pueblo para poder estudiar. Se dio cuenta que si se quedaba allí a los 16 años se casaría y él quería tener otros tipos de experiencias, por lo que se fue a la ciudad y ahora acaba de terminar una carrera universitaria. Estas son sus palabras:

  • ¿Cómo sería para tí la educación que respete a los pueblos indígenas?

Antes de definir esto, yo iría a esa comunidad y formaría parte de ellos, me ganaría la confianza, observaría su forma de vida y aprendería lo básico de su idioma para la comunicación.
El cambio empieza poco a poco… Trataría de  abrir la mente, que se cuestionen a sí mismos para recibir  respuestas y decirles que la educación es importante; por ejemplo si sabemos que la explosión demográfica esta elevadísima, ¿Por qué tener más familias numerosas?
El punto central no es que respetemos a los pueblos indígenas, sino que nos respetemos—Humanos-naturaleza o medio ambiente-animales. Se que los humanos estamos aprendiendo, por ejemplo antes sacrificábamos humanos para honrar a nuestro dioses y ahora ya no. Pero ahora en algún lugar del mundo se sacrifica animales o se juega violentamente con ellos. Con esto quiero decir que;¿Es bien recibido esto? No. Entonces lo desechamos, etc.
No religión ( el cree que la religión ha hecho mucho daño a su pueblo)

Escuelas donde los niños sean creativos y donde se les escuchen sus ideas que no necesariamente tienen que ser compatibles con el sistema de modelo de enseñanza.

  • ¿Qué sería lo principal a tener en cuenta?

Todos estamos en este pueblo o mundo, por consiguiente debemos de trabajar siempre en equipo, respetuosamente.

  • ¿Qué importancia tendrían las tradiciones y cuánta las nuevas tecnologías?

Siempre que veo una tradición, me pregunto: ¿Es bueno para el planeta? ¿Tiene sentido o razón practicarlo? ¿Nos afecta sentimental o moralmente? ¿O es solamente porque DEBEMOS seguir la tradición de nuestros antepasados cometiendo el mismo error y error para las siguientes generaciones(cuando sabemos que así no funciona el bienestar de la vida)?

Un ejemplo de tradición: El joven de 15 años roba a su novia en la calle y la lleva a su casa, tienen relaciones sexuales y posteriormente planean el casamiento (aun cuando la damita rechaza todo pero la obligan porque es una tradición)

¿Es buena esa tradición? Para mi, siendo hombre la respuesta es no.

Entonces conclusión:
                  Es mala = se rechaza
                  Es buena = se acepta o respetamos la tradición recordando a nuestros antepasados lo bueno que fueron y lo importante que nos dejaron para seguirlas practicando.

La tecnología dependiendo como y para que la usamos, es decir, es bueno para el bienestar de nuestro planeta siempre y cuando la utilicemos correctamente.

El Universo esta lleno de maravillas, misterios y energías que visualizamos y otros que no los alcanzamos ver, debido al tiempo y espacio en que se encuentran pero los sentimos cuando disfrutamos el momento.

Tosepan Kalnemachitiloyan: la escuela de todos

Y este viaje se va tejiendo solo, como una red, como una tela de araña… se lanza el hilo y poco a poco agarra la forma…

Y lanzo el hilo platicando con unos y con otros, contando lo que hago… y regresa con un montón de contactos, de proyectos interesantes… y de ahí pues busco cómo ponerme en contacto con ellos; por mail, teléfono, etc.

Y en una de estas, me llega el contacto de alguien que trabaja con escuelas indígenas, así que le escribo un mail. Y en la respuesta a ese mail me llega el siguiente video.

Lo veo e inmediatamente pienso que haré todo lo posible por conocer esa escuela; es una escuela Montessori en un pueblo indígena ¿Por qué Montessori?¿Cómo lo relacionan con su realidad?¿Cómo lo organizan y lo gestionan?… y miles de preguntas más.

Así que una vez en Puebla, decido irme a pasar el fin de semana a Cuetzalan y allí buscar algo sobre la unión de  cooperativas Tosepan : unidos venceremos, en nahuat. Esta cooperativa  se fundó en 1977  para buscar una solución a la carestía de los productos básicos, y actualmente son parte de esta organización cerca de 22.000 familias de origen Nahuat y Totonaku. A lo largo del tiempo y a medida que lo han ido necesitando han surgido las diferentes cooperativas; agrícola, de ahorro y prestamo, etc. asi como distintos programas, entre los que se encuentra el educativo.

Cuetzalan significa lugar donde abundan los quetzales, cuyas plumas eran muy importantes para el emperador de Tenochtitlan. Este pueblo se encuentra en la sierra norte de Puebla, y este aislamiento natural, asi como las lluvias y la falta de terrenos llanos para cultivar hizo que pocos españoles llegaran aquí durante la conquista. Por eso hoy en día el 72 % de la población todavía habla nahuat.

Pero en mi estancia en Cuetzalan obserbo que todavía se mantienen los trajes típicos, las tradiciones, el telar, etc. pero que esto predomina en las personas mayores; es decir no observo ni jóvenes ni niños vestidos con el traje tradicional. Y como siempre las respuestas vienen solas; platicando con una persona que vino aquí hace 35 años ella contaba que entonces era muy diferente, ya que apenas había carreteras, el pueblo tenía autonomía alimentaria y prácticamente toda la población mantenía sus tradiciones y trajes.

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Al preguntarle sobre las razones de este cambio ella decía que sobre todo era por las tecnologías y la educación. Hoy en día todas las escuelas de la región son en español ( a excepción de la de Tosepan) y se van a la secundaria a pueblos más grandes en los que se desprecia lo indígena y tienen otras prioridades de consumo, por lo que ” les da verguenza ver a su madre india” y se van al df.Y esta es una realidad que se repite en muchos pueblos indígenas.

El lema de Tosepan es ; protesta, pero con propuesta. Así que cuando se dieron cuenta de la mala educación que estaba ofreciendo el estado a sus hijas e hijos, decidieron crear una escuela como propuesta y proyecto piloto sostenida por la cooperativa. Para esto  construyeron una casa con técnicas de construcción ascentral y comenzaron la escuela. Este edificio es el que se ve en el video, pero con el tiempo crecieron las necesidades hasta tener dos edificios mas donde estudian los 80 niños y niñas actuales desde preescolar hasta secundaria. Como dicen ” hemos ido creciendo con los niños”

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 Comenzaron con preescolar como escuela Montessori, pero ahora solo trabajan con los materiales Montessori dos horas al día. Según ellos no llevan ningún sistema, ya que lo están creando: la intención es valorar su cultura y su idioma, dignificar lo que uno es, su historia y tradición. Me cuentan que están creando muchos materiales en nahuatl, y que en esto les ayudó mucho la experiencia de inmersión lingüística del euskera, pueblo con el que están en constante contacto. La idea no es traducir literalemente los materiales al nahuat, sino crear materiales, canciones, juegos desde la cosmovisión nahuat. Y por todo esto están en continua relación con la naturaleza; los niños se hacen cargo de las hortalizas, la milpa, el abono, las gallinas, las abejas, los semilleros, etc.

Abejas autóctonas

Abejas autóctonas

De esta manera se está haciendo un gran esfuerzo en recopilar leyendas, canciones, juegos, saberes, técnicas artesanalas, crear la gramática nahuat, etc.

Un gran trabajo, por ser autónomos, dignificar y mantener toda su cultura…. que como cultura que es parte de la humanidad es cultura de todos, cultura que solo nos puede enriquecer, volvernos más sensibles, abiertos, sabios…

Por todo eso, gracias por hacer ese gran esfuerzo, que toda la humanidad necesita.