Una escuela Montessori pública en Finlandia

Amanece ( si se puede llamar así a no ver luz hasta las 10 de la mañana) nevando y cogemos un tren para irnos a Tampere a visitar la escuela que tanto nos han recomendado. Todo es nieve y niños por la calle bien abrigados saliendo al exterior.

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Es el día de Santa Lucia, así que nada más entrar a la escuela todos los niños están sentados en el suelo escuchando a un grupo de niñas cantar, acompañadas de instrumentos.

Cuando termina el acto pasamos a las aulas donde se encuentra la línea Montessori. Esta escuela tiene una línea Montessori con  90 niños y niñas de preprimaria y de primero a sexto y otra línea tradicional. El espacio se ve que está diseñado para esto, ya que de un espacio central con sofás que sirve de punto de encuentro y para pedir ayuda a las profesoras, salen cuatro salas. Los pasillos intermedios están diseñados para dejar toda la ropa de invierno que traen los niños y niñas. Se reunen todos lo niños en este espacio central y después de hablar un rato comienza la dinámica de la mañana.

Los niños y niñas se mueven de manera armónica y silenciosa por las cuatro amplias salas: una sala diseñada para los mas pequeños de preprimaria, otra para matemáticas, otra para lengua y otra para las ciencias.

Aunque los niños y niñas tienen un aula de referencia en grupos mezclados, donde tienen un casillero para dejar sus trabajos, tienen libre circulación por lo que utilizan todos los espacios.

Este fluir armónico comienza con los niños cogiendo un esquema semanal que llevan consigo a todas partes: aquí cada uno tiene marcadas en un color asignaturas fuera del aula, como puede ser carpintería o los idiomas y en otro el tiempo libre que tienen para organizar sus trabajos.

Y comienza la actividad de niños y niñas de todas las edades; varios se sientan en los sofás centrales porque necesitan ayuda de las profesoras, y éstas en cuanto pueden les atienden. Cerca en esta zona un niño se pone a trabajar con los triángulos constructores, y se pasa toda la mañana en eso.

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En la sala de matemáticas, en este momento hay unos 18 niños y niñas ( que varía constantemente): hay dos niñas  en el suelo viendo todas las opciones de suma con las cadenas, dos niños haciendo divisiones, otros con los sellos, dos con el tablero de ajedrez, … pero no solo se ven actividades de matemáticas, sino que algunos hacen un cuaderno de historia, unas tarjetas de secuencia, etc.

En la de lengua, hay otros 18 niños y niñas y dos profesoras ( aunque a cada rato cambia todo) y la actividad también es muy rica y variada: escribir en el cuaderno, tarjetas de palabras compuestas, escribir palabras con letras de imanes, hablar, tarjetas de gramática etc.

Algo parecido pasa en la de ciencias; escribiendo en la pizarra, leyendo libros en un sofá, trabajando con tarjetas de secuencia, geometric stick, gabinete geométrico, etc.

En todo este transcurrir, y con tanta actividad que es difícil observar todo, entran por uno de los pasillos unos 20 niños y niñas de 6 años. Al venir de fuera, se tienen que  quitar abrigos, gorros, botas de nieve, etc… y de verdad que tienen arte en esto. Y a medida que terminan pasan y comienzan su actividad. A mi me resulta alucinante cómo ni se ha notado ni ha interrumpido el resto de la actividad.

El aula de preprimaria tiene materiales Montessori tanto de infantil como de primaria, con una zona de vida práctica, de sensorial, pero también con materiales de lengua, etc.

Verdaderamente es un fluir, un ir y venir, un ambiente relajado y autónomo, donde apenás se nota que hay 90 niños y niñas de edades diferentes, que entran y salen de todas las salas o se van a otras asignaturas. Y todavía se nota menos que aquí hay unos 10 niños y niñas de necesidades especiales, que según las profesoras se sienten como en casa y esto ayuda a que estén mejor, y que el resto de niños y niñas desarrolle la empatía.

Y después de toda una mañana observando y disfrutando esta maravillosa escuela Montessori pública, cerramos con una ríquisima charla con una de las maestras acompañada de la típica cena (a la hora de la comida) de navidad.

Ella nos cuenta que la escuela lleva unos 20 años y que ella anteriormente ejerció como maestra en una escuela tradicional. Hace 5 años se formó por su cuenta en Montessori, y ahora ve imposible volver para atrás. A la hora de trabajar siente que tiene más apoyo , más coordinación con el equipo que lo siente como una familia. Destaca que los niños Montessori son mas estusiastas, con más curiosidad, saben organizar su trabajo y son más empáticos y respetuosos; cosa que cuando estaba en la escuela tradicional, para 5º o 6º ya habían perdido la curisidad y las ganas.

Y con estas palabras, y el gran trabajo de estas maestras nos quedamos con que Montessori en la escuela pública es una realidad.

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